viernes, 25 de agosto de 2017

HORARIOS

HORARIOS 2017-2018

Lunes:
General 18.30 - 20.00 ; General 20.30 - 22.00
Martes:
Mujeres 10.15 - 11.45 ; Principiantes 18.30 -20.00
Miércoles:
General 18.30 - 20.00 ; General 20.30 -22.00
Jueves:
Mujeres 10.15 - 11. 45 ; Principiantes 18.300 - 20.00
Viernes:
Niños 17.00 -17.50 ; Niños 18.00 - 18.50
 Nuevo curso

Deseando halláis disfrutado de un reparador descanso vacacional, retomaremos con anhelo y contento las clases el 4 de septiembre.
Este año, como novedad, habrá un grupo de mujeres por las mañanas en el que se tendrán en cuenta las peculiaridades de la mujer. Éste grupo comenzará en Octubre.
El grupo de los niños también se iniciará en Octubre.

Yoga para la mujer

Como mujeres modernas, nos enfrentamos a las tensiones cada vez mayores del trabajo y de las responsabilidades familiares, mientras vivimos en una sociedad de soluciones rápidas, de comidas rápidas, y de momentos fugaces de intimidad familiar que vivimos al vuelo. Corremos cada vez más y nos expresamos con mayor dificultad alimentando a los que nos rodean y comprobando qué tarea hemos realizado de la lista de cosas "por hacer". Pero permanece en muchas de nosotras un profundo anhelo. Ansiamos consuelo y aliento. Extrañamos la libertad, no la libertad de nuestras vidas, sino la libertad en nuestras vidas.
El Yoga nos puede ayudar a encontrar esa libertad, no sólo a liberarnos de nuestros achaques y dolores, sino también de nuestros temores, nuestra agitación y nuestro sentido de separación. El Yoga aporta una sensación de conexión con nosotras mismas y con los que nos rodean.
Así pues, el Yoga se convierte en un compañero de curación de las mujeres para toda la vida. Se trata de una disciplina que anima a las mujeres a encontrar su propia verdad, a descubrir las necesidades de sus cuerpos y mentes. Esta disciplina ayudará a las mujeres a defenderse ante los mensajes destructivos e inadecuados del cuerpo perfecto y del ideal femenino (vientre plano, dócil...) que se difunden y permitirles hacerse fuertes y poderosas, seguras de su feminidad, gracia e individualidad.
Cuando flexionamos y estiramos en la clase de Yoga, entrenamos a nuestros cuerpos para que sean flexibles y aprendemos a adaptarnos. La capacidad de adaptación es la mayor fuerza que las mujeres tenemos a lo largo de la vida: cuando se nos saca de la infancia y nos vemos empujadas a la feminidad a través del misterio de la menstruación; cuando experimentamos el milagro del embarazo y del parto; y cuando nos transformamos de nuevo, cuando llega la siguiente etapa de la vida y cesa el ciclo menstrual.
Si te preguntas ¿que quiero en mi vida ahora? puede que no tengamos el poder de cambiar la circunstancias: un familiar enfermo, no tener tanto dinero como quisiera o cualquier otra dificultad... Pero podemos transformar lo que se siente ante estos problemas y para ello nos va a ayudar una práctica regular de las posturas y de la respiración del Yoga, que nos liberará brindándonos buena salud, poderosa energía y una conexión sana y profunda con nosotras mismas y con los demás seres.


"Que podamos vivir como el loto, a gusto en el agua fangosa"

"Las mujeres necesitan el Yoga todavía más que los hombres, puesto que las responsabilidades que les ha asignado la naturaleza son mayores"
                                                                     Geeta Iyengar

Según los Vedas, que son tan antigüos como el arte del Yoga: "Donde se respeta a las mujeres, moran los dioses. Cuando éstas no son consideradas todas las acciones son en vano"


Etapas en el aprendizaje del Yoga

Quienes se inician en el Yoga se aproximan a las posturas (asanas) con una mente "sin educar". Tienen que aprender que al principio las asanas se practican sólo en el nivel del cuerpo anatómico, que es la etapa del principiante (arambhavastha); es una etapa importante y no conviene transitar por ella con prisas. Para aprender las posturas (asanas), los principiantes deben concentrarse sobre todo en realizar bien los movimientos. En las instrucciones se hace incapié en los puntos en los que debe fijar su atención, en los desplazamientos y movimientos importantes de la postura en que debe fijarse. los principiantes tienen que captar toda la asana y no perderse en los detalles mas sutiles. Es más importante empezar esforzándose por lograr estabilidad en la postura, porque así tendrá una base sólida. 
A continuación, entrará la etapa intermedia (ghatavastha), en la que los cambios en el cuerpo influyen en la mente. Al llegar a esta etapa, practicará los movimientos correctamente y su cuerpo estará bajo su control, pero deberá llevar la mente a todas y cada una de las partes del cuerpo. En las instrucciones para las asanas, los estudiantes de Yoga deben practicar las posturas (asanas) con una atención reflexiva y meditativa. Tienen que ser conscientes de sus tejidos, sus órganos, su piel e incluso sus células individuales. Su mente debe fluir por todas estas partes.
La etapa avanzada (parichayavastha) llega a continuación. Es la fase del conocimiento íntimo cuando la mente pone al cuerpo en contacto con la inteligencia. Cuando esto sucede, la mente deja de ser una entidad separada y la inteligencia y el cuerpo se convierten en una sola entidad. Ahora los ajustes son más sutiles y se producen en el ámbito del cuerpo mental y fisiológico, no sólo en los músculos, los huesos y la articulaciones.
La  etapa final (nishpattyavastha) es el estado de perfección. Una vez que la inteligencia siente la unicidad entre la carne y la piel, introduce el yo o alma (atman). Esto libera el cuerpo y lo integra en el alma en el viaje de lo finito a lo infinito. Entonces el cuerpo, la mente y el yo se vuelven uno. En este punto, las asanas pasan a ser meditativas y espirituales. Se puede llamar meditación dinámica. 


"El Yoga es eterno. Es perenne y atemporal. Es la respuesta a la infinita presión que ejerce sobre nosotros la vida moderna. Aporta equilibrio a nuestras vidas, tranquiliza la mente inquieta y nos lleva a un lugar de absoluta serenidad. Es entonces cuando descubrimos nuestro verdadero yo"

"El Yoga nos permite llegar a la meta de la vida, que es vivir con dignidad".
                                                                                 B.K.S. Iyengar
 

martes, 23 de agosto de 2016

¡COMIENZA UN NUEVO CURSO!


¡Queridos compañeros en la vía del Yoga y los que estáis por serlo!
Deseando hayáis disfrtutado de unas reparadoras vacaciones, un año más os esperamos, para que con todo nuestro entusiasmo, dedicación y devoción abordemos un nuevo curso.
Buscaremos, siguiendo la senda de nuestro adorado Guruji, B.K.S. Iyengar una práctica regular del Yoga para ayudarnos a conseguir una buena salud, paz mental, ecuanimidad emocional y claridad intelectual; haciendo especial énfasis en tres de las ocho ramas del Yoga, plasmadas en los "Yoga sutras de Patanjali"
  • Asana (posturas)
  • Pranayama (respiración)
  • Pratyahara (internalización de los sentidos) 
* Esquema de las ocho ramas del Yoga


Las clases comenzarán el lunes 5 de Septiembre, excepto las de la mañana que empezarán en Octubre. Si estáis interesados en iniciaros en la práctica del Yoga podéis llamar al 617660669 o enviar un correo yoganro@gmail.com
¡Ven a probar sin compromiso!

Este curso nos alegra e ilusiona especialmente poner en marcha un grupo de "Yoga para niños". Comenzaremos en Octubre. Dividieremos a los niños en dos grupos, uno de 3 a 6 años y el otro de 7 a 11 años.


 








BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DEL YOGA EN LOS NIÑOS

A través del Yoga, los niños van a ejercitar su cuerpo y respiración aprendiendo a relajarse para hacerle frente al estrés cotidiano, a las situaciones conflictivas que viven y a la falta de concentración, problemas que son tan evidentes en nuestra sociedad actual. La Práctica del Yoga les ayudará en su largo sendero hacia el dominio físico y mental. Estos son algunos de los beneficios que consiguen los niños que practican Yoga:

1- Desarrollan  destreza en los músculos motores.
2- Adquieren mayor flexibilidad en las articulaciones.
3- Mejoran  los hábitos posturales de la columna vertebral.
4- La Practica regular de Yoga provee masaje de los órganos internos.
5- Mejoran y potencian los hábitos de la respiración.
6- Estimulan eficientemente la circulación sanguínea.
7- Ayuda a mejorar la autoestima.
8- Reduce el nivel de estrés infantil.
9- Contribuye al perfeccionamiento de los sentidos.
10- Adquieren mayor agilidad y entereza.
11- Adquieren más calma y relajación.
12- Aumentan el estiramiento.
10- Mejoran el  desarrollo de la atención, concentración, memoria e imaginación.
11- Se consigue mejor armonización de la personalidad y el carácter.
12- Se potencia la canalización de la energía física.
13- Mejoran la comprensión e interacción con los demás.


miércoles, 20 de agosto de 2014

HA FALLECIDO NUESTRO QUERIDO GURUJI

Hoy todos nos sentimos huérfanos, se nos ha ido nuestro querido Guriji. Gracias querido Guruji por toda una vida de dedicación al Yoga para hacernos el Camino más fácil. Siempre habitarás en nuestros corazones.

"Vivid la vida plenamente, disfrutando y trascendiendo la naturaleza, y hallando al Divino en el interior". "Vivid antes de morir para que la muerte pueda ser también una celebración viva".
"Ruego que mi final sea vuestro principio. Os esperan las grandes recompensas y las incontables bendiciones de una vida dedicada a seguir el Viaje Interior".

B.K.S Iyengar.

domingo, 29 de abril de 2012

ENTREVISTA A B.K.S. IYENGAR EN LA REVISTA MUY INTERESANTE




"Si todo el mundo practicara yoga, las farmacias tendrían que cerrar"
Nació en 1918 al sur de la India y como tenía una salud precaria inició la práctica del yoga a los 16 años con el fin de mejorarla. Su cuñado, el famoso yogui Krischnamachar, fue su gurú. Desde 1937 vive consagrado al yoga en Pune, donde ha instruido a personajes tan destacados como el filósofo Krishnamurti y el violinista Yehudi Menuhin. Su método de yoga, del que existen unas 200 escuelas, es el más conocido en Occidente.
Bellur Krishnamachar Sundaraya Iyengar habla con pasión y ríe con ganas; se nota que disfruta de su ya larga vida. Pronto cumplirá los ochenta pero sigue practicando a diario sus posturas, los asanas. Y cuando algo va mal, como quien toma un frasco del botiquín, entonces se receta determinados ejercicios.
A su alrededor se congregan los alumnos del madrileño Centro de Yoga Iyengar. Le han recibido pronunciando la letra om, que a coro adquiere el prolongado sonido de una trompa tibetana. Por lo demás, a excepción del pequeño altar presidido por la figura del dios mono Hanumán que se halla en un rincón, la sala se parece a un gimnasio: en ella hay espalderas, potro, cuerdas... No en balde el método que imparte Iyengar, uno de los gurús –maestros– que más ha contribuido a la difusión del yoga en el mundo de Occidente, se basa en el esfuerzo físico.

¿Podemos considerar el yoga como un deporte?
–No. Los atletas no usan su cuerpo al cien por cien. Dependiendo de cada deporte, se desarrollan más unas partes del cuerpo que otras. En yoga, en cambio, se atiende a todas las áreas del cuerpo. Esta actividad no hace que aumente la musculatura, pero sí enseña a utilizar los músculos de una forma activa. Además, en la práctica normal del deporte, siempre se acumula el ácido úrico en la articulaciones produciendo fatiga y dolores tanto en los músculos como en las articulaciones. El yoga mejora la circulación, por lo que se elimina el ácido úrico. Por eso los atletas que lo practican no experimentan fatiga, sino que les acelera y les prepara para jugar con más energía y entusiasmo.

¿Podría entenderse, entonces, como una forma de culturismo?
–Lo que yo hago se llama Hatha Yoga, el yoga de la voluntad. No se trata de eso que algunos llaman yoga del poder, en el que sus practicantes aparecen en las fotos mostrando cuerpos hercúleos.Yo hago lo mismo que ellos y, sin embargo, no tengo el cuerpo hercúleo. Porque no se trata de mostrar potencia o atractivo sexual. Incluso en las posturas más difíciles, yo muestro elegancia en cada una de las fibras de mi cuerpo, sin ninguna tensión. Esto es yoga.
Instruido por el famoso yogui T. Krishnamachar, B.K.S. Iyengar empezó a enseñar yoga a los dieciocho años. Desde entonces su método se imparte en más de doscientas ciudades de todo el mundo. En 1991 recibió el Padma Sri Award, la mayor distinción civil otorgada por el presidente de la India, en reconocimiento a su labor.

¿Qué es lo que buscan sus discípulos cuando acuden a usted?
–El 99 por 100, incluso los que dicen estar interesados en los aspectos espirituales del yoga, vienen en realidad porque les duele el estómago, porque no pueden dormir o porque tienen una inflamación en el oído. ¿Por qué acudió a mí Krishnamurti, uno de los filósofos más famosos del siglo XX? Porque tenía un montón de problemas. La gente que pretende mejorar su vida espiritual tiene que volver a nivel del cuerpo para tener éste sano. El cuerpo es el vehículo del espíritu. Por eso yo enseño a intelectuales, deportistas, políticos y, por supuesto, también a médicos.
Una vez que el alumno ha sanado, le preguntamos: “¿qué más quieres?”. Quizá ya esté satisfecho, pero si desea algo más, con la práctica del yoga también puede alcanzar la felicidad espiritual. Eso depende de cada uno. El yoga es muy democrático, está hecho a la medida de la persona que lo ejercita.

¿Si el yoga no es una gimnasia, se puede equiparar entonces a una religión?
–La práctica del yoga es una guía educativa que conduce a un nivel superior. El yoga es la unión del cuerpo y la mente. Cuando se realiza correctamente un asana, desaparecen las dualidades cuerpo/mente y mente/espíritu. El cuerpo se convierte en vehículo espiritual. Los asanas y el pranayama –el control de la respiración– ayudan a descorrer el velo para que el intelecto consiga ver con total claridad. Son los medios que favorecen el progreso de cada individuo hacia la evolución.

¿A su juicio, la práctica del yoga es compatible con el modo de vida occidental, donde tradicionalmente el cuerpo y el espíritu han estado tan alejados?
–Todos los hombres y mujeres del mundo desean las mismas cosas: ser felices, estar sanos, mejorar su vida... A partir de esta consideración, el yoga no se puede dividir en oriental y occidental. Es una ciencia oriental por la simple razón de que los orientales empezaron a trabajar en este campo en una época en la que la gente no podía comunicarse como en la actualidad. Ahora precisamente la práctica del yoga está adquiriendo un renovado interés en Occidente. La sociedad actual se ha vuelto enormemente competitiva y los nervios no pueden aguantar tanta presión. En estas condiciones resulta difícil mantener una vida equilibrada. La práctica del yoga fortalece el sistema nervioso y mantiene el cuerpo sano en medio de todas las tensiones.

¿La práctica del yoga implica mantener una vida de ascetismo?
–No estoy diciendo que haya que vivir precariamente. Las necesidades cambian con los tiempos. No es lo mismo vivir retirado que hacerlo en una sociedad competitiva como la actual. Cada uno debe saber analizar sus necesidades y comprender dónde termina la necesidad y dónde empieza el deseo. Yo no hablo de renunciar, sino de seguir a la conciencia.

¿Y qué relación tiene la alimentación con el yoga?
–La comida es el constructor de la mente. Yo tomo realmente lo mínimo. No soy un fanático de la comida, como tampoco lo soy del yoga, aunque sí un practicante disciplinado. Mi yoga está hecho para el hombre común. Mi consejo es que os dejéis guiar por el propio cuerpo. Si al poner la comida en la mesa la boca se os llena de saliva, la alimentación es correcta. Lo que crea la enfermedad es comer cuando vuestra lengua no segrega saliva.

Antes los yoguis se colgaban cabeza abajo y sus posturas parecían propias de un contorsionista. ¿Es que los hindúes tienen una anatomía distinta a la nuestra?
–El yoga es una cultura universal. Sentarse en posición de loto es más fácil para los hindúes, no porque sean más flexibles, sino porque se pasan la vida sentados en el suelo. El yoga está hecho para todos. En el momento en que dices que eres occidental u oriental, eres víctima del malestar de Oriente y Occidente, o sea, imaginas que te falta algo. Hay que hacer yoga por el gusto de hacerlo y disfrutar de sus beneficios.

¿Cómo se inició en él?
–Vengo de una familia realmente pobre. Con 14 años enfermé de tuberculosis. No había medicinas para curarla y mi hermana me propuso que hiciera unos asanas con el que luego fue mi gurú. Subsistía casi exclusivamente del agua del grifo y de la práctica del yoga. Al cabo de cinco años me había curado completamente. Desde entonces, ésta ha sido mi forma de vida. Hoy, con casi 80 años, hago lo mismo que a los 60. ¿No es un milagro a mi edad? Si todo el mundo practicara yoga, las farmacias tendrían que cerrar.

Su último libro Luz sobre el Pranayama, que acaba de ser traducido al español, es la continuación de unas enseñanzas escritas en sánscrito hace más de 2.000 años. Puede parecer raro que un saber tan antiguo todavía siga vigente. Sin embargo, para Yehudi Menuhin, autor de la introducción, el yoga completa la ecuación materia y energía de Einstein y la traslada al ser humano.

¿Cuál es el auténtico papel del gurú?
–El de guía, nada más. Pero distinto al profesor que imparte una disciplina académica. El maestro de yoga tiene que ser su propio crítico, porque el arte del yoga es completamente subjetivo y práctico. Tiene que conocer los problemas y dificultades de sus alumnos y, a partir de ahí, protegerles, ayudarles a liberarse de ellos y conducirles delicadamente al nivel que el gurú ha alcanzado.

¿Y qué sucede cuando el alumno no alcanza a practicar correctamente el yoga?
–¿Podéis todos convertiros en Picasso o en Pau Casals? Yo lo enseño pero, si no lo consigues, ¿por qué vas a preocuparte?

Y antes de despedirnos, B.K.S. Iyengar, con una amplia sonrisa, me enseña un reloj con esta dedicatoria: “A mi mejor profesor de violín. Yehudi Menuhin”
Teresa Ricart
Esta entrevista fue publicada en febrero de 1998, en el número 201 de MUY Interesante.
Muy Interesante
01/02/1998